Un “lobby gay” en el Vaticano
0 comentarios Publicadas por Luis-Fernando Valdés López el domingo, junio 16, 2013
Año 9, número 422
Luis-Fernando Valdés
La prensa
internacional publicó que el Papa Francisco admitió la existencia de un grupo
de presión gay dentro de la Curia romana. El vocero de prensa del Vaticano se
limitó a un “sin comentario”. ¿Qué pensar de esta situación? ¿Qué consecuencias
tendrá para la Iglesia?
![]() |
| El Papa Francisco con los directivos de la CLAR (6 junio 2013). |
El pasado 6 de
junio, el Santo Padre recibió y dialogó durante una hora con la directiva de la
Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR).
Días después, el portal chileno “Reflexión y liberación” (afín a la teología de
la liberación) publicó un supuesto
extracto de esa conversación (11 junio).
Ahí se le atribuye
al Papa haber dicho que “en la curia hay gente santa, de verdad, hay gente
santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad…
Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad, está ahí… hay que ver qué podemos hacer…”
La prensa mundial convirtió
esta publicación en noticia destacada. Por su parte, el vocero vaticano, el
Padre Lombardi, primero afirmó que no tenía comentarios y luego desmintió que
el Pontífice hubiera hecho alguna declaración sobre el tema. (El Universal, 12 junio
2013)
Y poco después, en
un
comunicado firmado por la presidenta de la CLAR, Mercedes Leticia Casas
Sánchez, se explica que “el texto no estaba destinado a ser hecho público y que
además no recoge exactamente la literalidad de lo ocurrido, ya que se origina
en los recuerdos de los asistentes a la reunión”.
¿Qué pensar de
esto? Primero, sobre el origen del texto publicado. Queda claro que no son
palabras textuales del Papa, sino que recogen lo que entendieron los
asistentes. Pero es una falta de lealtad publicar las palabras pronunciadas en
un coloquio de trabajo o en una confidencia hacia los amigos.
Segundo, no
tenemos realmente información fidedigna de la existencia de ese lobby, sino
sólo presunciones, como lo que se supone que dice el informe
que tres cardenales por mandato de Benedicto XVI elaboraron con motivo de los
llamados “vatileaks”.
De manera que sería poco serio tanto afirmar categóricamente que sí existe ese
grupo de presión como negarlo.
Tercero, no
debemos tener miedo a la verdad. Suponiendo que exista un lobby como tal, es
decir, como “grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor
de determinados intereses” (Dicc.
RAE), lo mejor es reconocerlo, pues los problemas sólo se pueden resolver
cuando se admite que existen.
Según el
vaticanista Fabio Marchese Ragona, se trata de un grupo de teólogos que
“rechazan el magisterio de la Iglesia sobre la homosexualidad” y “no aceptan
que la tendencia homosexual sea un trastorno de la personalidad”. Se trataría
de una ideología de género difundida por
teólogos, profesores y psicólogos que enseñan en los ateneos pontificios. (Stanze
vaticane, 12 junio 2013)
Este mismo autor
afirma que este lobby gay “está en la mira del Papa Francisco”, el cual al
tener conocimiento de este grupo, habría querido “afrontar y resolver la
cuestión cuanto antes”, ayudado por el grupo de ocho cardenales
designados para la reforma de la Curia.
Cuarto, esta
información es dolorosa, porque la gente de hoy está anhelando una esperanza. Ante
un ambiente global de violencia, de corrupción, de desorden sexual, de explotación
de seres humanos, millares de personas –creyentes o no– esperan que las
religiones –como la Iglesia– sean una fuente de claridad y de aire puro. Por
eso, al final resulta mejor que se conozca la cizaña, para que así brille más
el trigo, y entonces resurja la esperanza de vencer al mal.
Etiquetas: Homosexualidad, Iglesia, Papa Francisco
Denuncia a dos voces
0 comentarios Publicadas por Luis-Fernando Valdés López el sábado, junio 08, 2013
Año 9, número 412
Luis-Fernando Valdés
Mientras que la
FAO anunciaba una crisis alimentaria global, el Santo Padre advirtió sobre la
gravedad de desperdiciar los alimentos. ¿Ha sido Francisco el primer Pontífice
en denunciar la hambruna mundial?
![]() |
| Durante la pasada Audiencia general, el Papa Francisco explicó que la gravedad de desperdiciar la comida. |
Con motivo de la
Jornada mundial del medio ambiente (5 junio 2013), Naciones Unidas lanzó un
fuerte llamamiento a la necesidad de eliminar el desperdicio y la destrucción
de alimentos. De hecho, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura
y Alimentación (FAO) estima que 868 millones de personas, el 12,5 por ciento de
la población mundial, pasa hambre.
En el informe
“Sistemas alimentarios para una mejor nutrición”, la FAO detalla que 2,000
millones de personas sufren algún tipo de carencia alimentaria, y que el 26 por
ciento de los niños menores de cinco años padecen retraso del crecimiento
debido a carencias alimentarias. (Rome
Reports, 5 junio 2013)
Ese mismo día,
durante su Audiencia general, el Papa Francisco retomó el tema de la ONU, y
habló de la cultura de lo “desechable” que predomina hoy y que afecta a los
seres humanos, pues son tomados como productos descartables. (Audiencia
general, 5 junio 2013)
Y en el caso del
hambre, el Papa explicó que esta cultura de lo desechable “nos ha hecho
insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más
deplorable cuando en cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas
personas y familias sufren hambre y malnutrición”.
Por comparación,
el Santo Padre expuso que mientras “nuestros abuelos cuidaban mucho que no se
tirara nada de comida sobrante”, ahora “el consumismo nos ha inducido a
acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento”.
Con palabras
fuertes, Francisco comparó el desperdició de comida con el robo a los pobres: “¡Pero
recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa
del pobre, de quien tiene hambre!”
Además, el Papa
pidió encontrar una solución directa a este problema: “Invito a todos a reflexionar
sobre el problema de la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de
identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean
vehículo de solidaridad y de compartición con los más necesitados”.
Días después, el
Santo Padre mediante su cuenta en Twitter, repitió estas mismas ideas: “El
consumismo nos impulsa a desechar. Pero la comida que se tira a la basura es
como el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre”. (@Pontifex_es 7 junio 2013)
El estilo directo
del Papa Francisco, que con palabras sencillas expresa mensajes contundentes,
pone rápidamente ante la opinión pública los temas candentes de hoy. Ante esta
eficacia mediática, a más de uno le podría dar la impresión de que “por primera
vez” un Pontífice hace una denuncia pública de una desgracia mundial como la
hambruna.
Pero no es así. También
lo había hecho los Pontífices anteriores, como Benedicto XVI que en la
Encíclica “Caritas
in veritate”, n. 27, señaló que “el hambre no depende tanto de la escasez
material” sino de la “falta un sistema de instituciones económicas capaces” de
asegurar el acceso al agua y a la comida.
Además, el Papa
alemán propuso como solución “el desarrollo agrícola de los países más pobres
mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego,
transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas
agrícolas apropiadas.”
Todos los Papa de
nuestra época han denunciado los grandes problemas mundiales, pero cada uno la
ha hecho a su estilo, de acuerdo a su propia personalidad. En esto hay una gran
continuidad en el Pontificado romano, que es como un gran concierto: es la
misma melodía, pero a distintas voces.
Etiquetas: Economía y ética, Papa Francisco, Sociedad y religión
¿Mero éxito mediático?
0 comentarios Publicadas por Luis-Fernando Valdés López el domingo, junio 02, 2013
Año 9, número 420
Luis-Fernando Valdés
El miércoles
pasado, bajo una lluvia interminable, 90 mil peregrinos acudieron a la
Audiencia del Papa. Si es llamativo que sean tantas personas, más provocador es
el motivo de su asistencia: buscan que les hablen de Dios. ¿No se supone que la
vida moderna ha superado la necesidad de Dios?
| El Papa Francisco, bajo la lluvia, saludó a los 90 mil fieles que acudieron a verlo. |
A pesar de la
fuerte lluvia que cayó en Roma el miércoles pasado, el Papa Francisco siguió su
costumbre de recorrer en automóvil descubierto la Plaza de San Pedro para
saludar a las decenas de miles de personas presentes. Fue inolvidable la figura
del Papa mojado sobre el jeep blanco, que avanzaba entre en un mar de paraguas
e impermeables de colores.
Además de la
inusitada lluvia y del tesón del Papa para saludar a los peregrinos, fue
llamativa la cantidad de visitantes. Juan Pablo II popularizó las Audiencias de
los miércoles; con Benedicto XVI, el Papa Teólogo, se incrementó el número de
asistentes (muchas veces eran 10 mil). Pero el volumen de personas que acuden
con Francisco ha llegado a cifras récord. ¿Por qué?
Alguno dirá que se
trata de un Pontífice carismático. Ciertamente, la sencillez y la austeridad
del Santo Padre muestran que creen en el mensaje que predica, y esa coherencia
es atractiva, pero eso no lo explica todo.
Posiblemente, si
atendemos a sus mensajes recientes tendremos una mejor explicación. El Papa
argentino habla con gran fe de Jesucristo, y ha manifestado el gran peligro de
una Iglesia “autorreferencial”, o sea, que habla de sí misma, de su
organización y su estructura, pero no de Cristo.
Además, el Santo
Padre predica con gran armonía el binomio Jesús e Iglesia. En contra de una mentalidad
muy arraigada hoy día que afirma a Jesús, pero que niega que haga falta la
Iglesia para tener un encuentro con Cristo, el Papa afirma que “la Iglesia es
la familia de Jesús” (Homilía,
1 junio 2013).
Pero el Pontífice
Romano no anuncia un camino fácil. Con frecuencia ha denunciado el intento de
presentar una Iglesia reducida a una ONG filantrópica: “La Iglesia no es una
organización de cultura, ni de religión, ni social” (Ibidem).
Francisco es
valiente al anunciar que la labor asistencial de la Iglesia tiene un motivo
sobrenatural, que es anunciar a Jesucristo, Dios hecho hombre que nos dejó el
mandamiento de amarnos los unos a los otros.
Recientemente
afirmó el Papa: “Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán:
‘Pero qué buena es la Iglesia, qué buena es la obra social que hace la
Iglesia’. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la
carne de Cristo, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es la revelación
de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado” (Ibidem).
Entonces, si el
mensaje del Papa Bergoglio lejos de ser innovador es claramente el mismo de
siempre, si sus palabras son muy exigentes, ¿por qué atrae a tanta gente?
Seguramente porque la gente de hoy necesita el oxígeno de la autenticidad en
sus propias vidas.
Y la autenticidad
más profunda del hombre moderno consiste en reconocer que su vida sólo tiene
sentido si está ligada a lo sobrenatural, a la presencia de Dios en su vida. De
ahí que miles acudan a escuchar al Papa, pues necesitan que Dios oriente sus
existencias.
Francisco es un profeta
de nuestro tiempo. Los hombre y mujeres de hoy necesitan escuchar que no todo
va bien en su vida, y Francisco no tiene miedo en señalarlo. Por eso, las
personas de hoy también necesitan esperanza, requieren de la misericordia y el
perdón, y Francisco los remite a Jesucristo. Dios sigue siendo necesario: ¡90
mil peregrinos bajo la lluvia lo indican!
Etiquetas: Papa Francisco, Religión
Las autocríticas del Papa
0 comentarios Publicadas por Luis-Fernando Valdés López el sábado, mayo 25, 2013
Año 9, número 419
Luis-Fernando Valdés
El Papa argentino
ha iniciado una revolución silenciosa. Primero con sus gestos de cercanía hacia
la gente, y luego con su valiente denuncia de los problemas al interior de la
Iglesia. ¿Por qué fustiga Francisco a quienes pretenden una Iglesia
“autorreferencial”? ¿A quién se refiere?
![]() |
| El Papa durante la Misa de Pentecostés, en la que pidió evitar una Iglesia "autorreferencial". |
Desde los días
previos al Cónclave que lo eligió como Sucesor de Pedro, el Card. Bergoglio
habló con mucha fuerza del peligro de una Iglesia “autorreferencial”, que no se
abre hacia las “periferias existenciales”, es decir, hacia los problemas reales
del mundo actual. [Ver: Hacia
las “periferias”]
Una vez elegido
Pontífice de la Iglesia, Francisco ha insistido en la apertura de la Iglesia.
En una carta
a los obispos de Argentina (16 mayo 2013), el Papa advirtió que “la enfermedad
típica de la Iglesia encerrada es la autorreferencial; mirarse a sí misma,
estar encorvada sobre sí misma (…). Es una especie de narcisismo que nos
conduce a la mundanidad espiritual y al clericalismo sofisticado, y luego nos
impide experimentar ‘la dulce y confortadora alegría de evangelizar’.”
El peligro que el
Papa observa consiste, por una parte, en que los clérigos centren su vida en
“hacer carrera” dentro de la Iglesia, en lugar de hablar de Cristo, de ir a ayudar
a los que sufren y de buscar a los que no creen en Cristo.
En la citada
carta, el Santo Padre le deseo a los obispos “que el Señor nos libre de
maquillar nuestro episcopado con los oropeles de la mundanidad, del dinero y
del ‘clericalismo de mercado’.”
Y en días pasado,
en una reunión reciente con los obispos de Italia, les pidió que reduzcan
elevado número de diócesis en ese país, pues suman 226 (Rome
Reports, 24.V.2013). El objetivo que busca el Papa Bergoglio es evitar el
“carrierismo”, es decir, que haya sacerdotes que estén más pendientes de
obtener un cargo en la Iglesia que de evangelizar y servir a los demás.
Pero el Vicario de
Cristo no sólo tiene en mente a los clérigos, cuando habla de una Iglesia
“autorreferencial”. También se refiere a los católicos comunes y corrientes.
Durante la Misa de canonización de la santa mexicana, la Madre Lupita
(1878-1963), afirmó: “¡Cuanto daño hace la vida cómoda!, ¡cuanto daño hace el
aburguesamiento del corazón!” (ABC.es,
17.V.2013).
Y añadió: “Esta
nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado y esto conlleva
no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en
los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tiene necesidad de
atención, compresión y ayuda”.
En la reciente
Misa de Pentecostés, el Pontífice volvió a advertir del riesgo de “en nuestros
particularismos, en nuestros exclusivismos” pues “provocamos la división”. Habló
“del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada
en su recinto”, en contraste con el “abrir las puertas para salir, para
anunciar y dar testimonio … del encuentro con Cristo” (Homilía,
19.V.2013).
Además, el Santo
Padre denunció otra trampa: “los caminos paralelos a la Iglesia son peligrosos”.
Y remarcó que “cuando se aventura a ir más allá de la doctrina y de la
Comunidad eclesial, y no se permanece en ellas, no se está unido al Dios de
Jesucristo”.
El Papa Francisco
ha mostrado que desea sanar el interior de la Iglesia, de un “cáncer” que no se
reduce a los pederastas, sino que también incluye a los clérigos y los fieles
que no se esfuerzan por seguir a Cristo, que no luchan por abrirse a los demás,
que no dan buen ejemplo. El “enemigo en casa” pues son los creyentes
incoherentes.
Etiquetas: Iglesia, Papa Francisco
Subscribe to:
Entradas (Atom)


