domingo, 30 de enero de 2011

Redes sociales, ¿amistades reales?


Luis-Fernando Valdés

La amistad es quizá la más apreciada de las cualidades humanas. Ya Aristóteles explicaba en la “Ética a Nicómaco” que la amistad lleva hacia una de las formas más elevadas de felicidad. Pero hoy, en plena revolución informática, cuando las relaciones interpersonales han superado el tiempo y el espacio, mediante las redes sociales en Internet, ¿está bajo amenaza la amistad auténtica?

La amistad es una de las principales manifestaciones del espíritu humano, y nos muestra el deseo profundo de salir de nosotros mismos para compartir tanto nuestras aspiraciones más elevadas como nuestras incidencias cotidianas.
Esta “sed de comunión”, que está presente en la vida de cada persona, ha encontrado en las redes sociales una forma privilegiada para manifestarse, y para saciarse. Como la presencia, que es una condición para iniciar la amistad, ya no está sujeta a coincidir físicamente en un mismo lugar, ahora es más sencillo entablar o retomar relaciones amistosas.
Pero también en esta facilidad de convivencia “en tiempo real” radica un peligro: el “eclipse de la amistad”. Cuando no se tiene la experiencia de la amistad “en vivo”, se puede confundir la amistad con el contacto meramente “virtual”.
¿Qué aspectos se deben tener en cuenta para que las relaciones en la redes sociales expresen una auténtica y verdadera amistad? Precisamente, Benedicto XVI acaba de presentar una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital (24.I.2011).
El Papa explica que las nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Y esto conlleva que cada uno se pregunte sobre su propia autenticidad.
De manera, que lo primero es preguntarnos si deseamos una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si evitamos buscar refugiarnos en una especie de mundo paralelo, o en una excesiva exposición al mundo virtual.
Entonces, el anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de que seamos auténticos, fieles a nosotros mismos, sin ceder a la ilusión de construirnos artificialmente un “perfil” público.
Como el ser humano siempre está implicado en aquello que comunica, tanto en el mundo real como las redes virtuales, cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, afirma el Santo Padre, “en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva”.
Al meditar estas ideas de Benedicto XVI, vemos que la amistad sigue siendo la misma de siempre. La autenticidad y los valores siguen siendo condición para ser realmente amigos. De ahí que las redes sociales no van a cambiar la naturaleza de la amistad; pero en cambio, sí ponen rápidamente de manifiesto las riquezas o las carencias de la amistad que cada persona ofrece.
Lejos de ser una amenaza, las redes sociales se convierten en una oportunidad para aprender el “arte” de la amistad. El problema no radica en la tecnología (antes los adolescentes pasaban horas en el teléfono fijo; luego en el celular; ahora en Internet); la clave se encuentra en cultivar los valores de comprensión, de autenticidad, de servicio a los demás, porque son los que llevaremos a la red virtual.
Concluyo con la invitación del Papa Ratzinger a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones virtuales, “no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana”.
Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 23 de enero de 2011

Migrantes en México: un problema ignorado


Luis-Fernando Valdés

Los delitos contra los migrantes que cruzan nuestro territorio han aumentado. Se exigen soluciones, pero ¿cómo se podrá poner remedio a este grave problema, si no hay un profundo cambio de mentalidad hacia los extranjeros que van de paso?
Juan Miguel Alcántara Soria (derecha)
durante su comparecencia ante legisladores
(Foto: Lucía Godínez, "El Universal"
).
El secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Juan Manuel Alcántara Soria compareció ante diputados y senadores de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión (21.I.2011), y les informó que de 2008 a la fecha se han incrementado las llamadas “cifras negras” en torno al robo, secuestro, extorsión y homicidio en contra de los migrantes indocumentados que cruzan México para llegar a EU.
El secuestro de migrantes, dentro de las fronteras mexicanas, es una dura realidad diaria, que ha cobrado muchas vidas, y que recientemente le trajo problemas a la Cancillería nacional, pues algunos países de América Central pidieron explicaciones por la muerte de sus ciudadanos, a manos de bandas armadas que operan en nuestra frontera norte.
Sin embargo, este problema parecería ser muy ajeno a la vida de los ciudadanos. Solemos protestar con fuerza, cuando nos enteramos que algún paisano nuestro es maltratado por las autoridades migratorias de Estados Unidos, pero casi nunca elevamos la voz para denunciar que, en nuestra propia patria, los migrantes de Centro y Sur América son víctimas de violencia y abusos.
Esto nos revela un obstáculo grande que impide emprender soluciones eficaces. Se trata de la mentalidad o paradigmas que tenemos hacia la migración. Hay al menos dos paradigmas muy arraigados: ignorar el problema y no apoyar las iniciativas a favor de los migrantes.
Me llamó mucho la atención el contenido de un documento de la Santa Sede para favorecer la ayuda los migrantes, titulado “La caridad de Cristo hacia los migrantes” (1.V.2004), pues propone que la situación de estas personas sea conocida por todos los fieles católicos, y todos se vean involucrados.
Se trata de un esfuerzo para que este problema no permanezca ignorado. Esta Instrucción sostiene que “toda la Iglesia del país receptor debe sentirse involucrada y movilizada en favor de los inmigrantes” y que para eso es necesario “dar a conocer a las poblaciones autóctonas los complejos problemas de las migraciones y contrarrestar los recelos infundados y los prejuicios ofensivos hacia los extranjeros” (n. 41).
Es importante entonces que, por una parte, todos los mexicanos empecemos a tomar conciencia del problema de la migración hacia nuestro País, pues ignorarlo no lo disminuye sino lo agrava. Mientras este fenómeno social sea un conflicto sin eco en la opinión pública, los indocumentados que atraviesen nuestro territorio seguirán siendo presa fácil para los grupos delictivos.
Además, también es muy importante, fomentar que todos tomemos conciencia que las personas que van de paso hacia nuestra frontera norte requieren ayuda. Así como cada vez hay más actividades solidarias hacia los más necesitados, también es importante conocer y apoyar las iniciativas a favor de los migrantes.
La ignorancia y la indiferencia hacia la migración que pasa por nuestro territorio, de paso hacia los Estados Unidos, son seguramente dos de los más grandes retos que los mexicanos tenemos que enfrentar, para sacar adelante a nuestro País, y para poder exigir con fuerza que nuestros compatriotas sean respetados.

Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 16 de enero de 2011

Juan Pablo II ¿santo o encubridor?



"Santo súbito": "Santo de inmediato". Ese clamor popular,
lanzado desde el mismo día del fallecimiento de Juan Pablo II,
se cumplirá el 1 de mayo próximo, cuando será beatificado.



Luis-Fernando Valdés

Ya es oficial. Juan Pablo II será beatificado el 1 mayo de este año. Con gran júbilo, muchos millones de católicos en todo el mundo acogieron la noticia, recientemente publicada (14.I.2011). Pero hay voces discordantes, que siembran sospechas: ¿el Papa Wojtyla encubrió al Padre Maciel?

Valentina Alazraki,
en la presentación
de su último libro.
El razonamiento es sencillo: si Juan Pablo II sabía de la doble vida de Maciel, entonces no sería santo, pues habría encubierto a un pederasta. Pero este “sospecha” es falsa. Así lo confirman las investigaciones de la conocida corresponsal mexicana, Valentina Alazraki.

Testigo de excepción por haber acompañado al Papa polaco en todos sus viajes, Alazraki fue elegida por los postuladores de la causa de beatificación, para declarar sobre las virtudes de este Pontífice. Y como resultado de ese testimonio, acaba de publicar el libro titulado “La luz eterna de Juan Pablo II” (Planeta, 2010).
En este nuevo escrito, la periodista dedica el último capítulo a la cuestión de Juan Pablo II y Maciel. Valentina entrevistó a cardenales de la Curia romana, a peritos del proceso de beatificación, a superiores de los Legionarios y varios colegas periodistas, para responder a este pregunta: ¿el Pontífice polaco lo sabía o no?
La primera conclusión es que ninguno de los expertos que estudió la vida de Juan Pablo II ha dudado que es un santo, un hombre de Dios (p. 264). Explican que el Papa Wojtyla tenía un concepto tan alto del sacerdocio, que no solía hacer caso fácilmente a las acusaciones contra los clérigos, sino hasta que se demostrara que eran verdaderamente culpables (p. 265).
Pero cuando se enteró una situación pederastia por parte de un clérigo fue enérgico, como el caso de Mons. Juliuz Paetz, que fue colaborador suyo (1978 a 1982) y luego arzobispo de Poznan (Polonia). En cuanto supo que este prelado había abusado de seminaristas muchos años antes, le pidió su dimisión (p. 266). De esto se desprende que, si hubiera enterado de la vida del Padre Maciel, hubiera actuado rápido y con firmeza.
Alasraki entrevistó a varios personajes importantes que aseguran que Juan Pablo II fue engañado por Maciel. Tanto el ex-portavoz Navarro-Vals como el actual superior de los Legionarios, Álvaro Corcuera,  cuentan que Maciel le mintió al Papa Wojtyla, y el Pontífice le creyó.
Navarro Vals lo explica: “No sólo engañó al Papa sino que además lo utilizó con un cinismo impresionante. Me consta que juró ante Dios, en sus encuentros [con Juan Pablo II] que las acusaciones eran totalmente falsas. (…) Ante un juramento así, no hay Papa que le meta mano” (p. 270).
La corresponsal le preguntó a numerosas personas dentro y fuera del Vaticano, incluidos ex-legionarios, si pensaban que el Papa conocía el verdadero rostro del Padre Maciel, y siempre obtuvo la misma respuesta: “No hemos encontrado a nadie que puede afirmar: yo le dije a Juan Pablo y no me hizo caso” (p. 270).
Dos vaticanistas muy serios, Paolo Rodari y Andrea Tornielli, afirmaron recientemente que están seguros de que no hay ninguna prueba de que las cartas con las denuncias de los acusadores de Maciel hayan llegado al escritorio del Santo Padre (p. 271).
Juan Pablo II, "un hombre de Dios,
un santo de nuestros días".
Hasta aquí queda claro que Juan Pablo II es inocente de la calumnia de encubridor de Maciel. Es tema para otro momento saber por qué no fue informado. Pero es importante llegar a lo esencial: Juan Pablo II es un verdadero ejemplo de vida entregada a Dios y al prójimo. Este gran Papa, en palabras de Valentina que recogen el sentir de millones, fue “un hombre de Dios, un santo de nuestros días”.



Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 9 de enero de 2011

Intolerancia religiosa, peligro para la paz

Luis-Fernando Valdés


Desde hace bastantes años, la tolerancia religiosa ha sido un valor que cobra mayor peso en la vida cotidiana de nuestro País. Sin embargo, en la “aldea global” el pasado 2010 fue un año difícil para la libertad religiosa. No podemos cerrar los ojos al sufrimiento de tantos hombres y mujeres, aunque vivan en a miles de kilómetros de aquí.

Divina Liturgia en la catedral siro-católica
de Bagdad por las víctimas del atentado
perpetrado en ese sacro lugar. Foto: Reuters
Primero demos un pequeño repaso a los principales sucesos en esta materia, ocurridos hace unos meses. El 31 de octubre pasado hubo un atentado, en la catedral sirio-católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad (Irak), en la que fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. En los días sucesivos, hubo más ataques a los cristianos iraquíes.

Asia Bibi, cristiana condenada
muerte en Paquistán por una
blasfemia. 
En Paquistán, una cristiana llamada Asia Bibi, madre de dos niños, fue condenada a la horca, el 11 de noviembre, por el delito de blasfemia contra Mahoma. Asia Bibi fue acusada de haber ofendido al Islam durante una discusión con mujeres musulmanas en su lugar de trabajo. Este asunto produjo una movilización internacional, incluida la Santa Sede, que logró salvar la vida de esta persona.


En China, los Obispos fieles
a Roma fueron obligados a
participar en una Asamblea
organizada por el Gobierno.
En China, el Gobierno mantuvo su cerrada posición de intervenir en la vida de la Iglesia Católica, nombrando Obispos y persiguiendo a los prelados que se resisten a apoyar estos nombramientos. De 7 al 9 de diciembre pasado, se celebró en Beijing la octava “Asamblea de Representantes católicos chinos”, cuya asistencia fue impuesta por las autoridades civiles a numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Se trató, en palabras de un comunicado del Vaticano, de “una actitud represiva en relación con el ejercicio de la libertad religiosa, que se esperaba ya superada en la China actual”.

Ante este panorama, Benedicto XVI ha publicado un llamado al respeto de la libertad religiosa (1.I.2011). Este Pontífice pasará a la historia también por ser un valiente defensor de los cristianos –y tantos otros creyentes– que sufren por profesar su fe.
El Papa Ratzinger explica que la libertad religiosa es específica de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, ya que sólo a la luz del Creador se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona.
La libertad religiosa es condición para la paz, porque esta libertad no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la convivencia del sujeto con el resto de la sociedad. Esto es así por el que el hombre un ser social, diseñado para relacionarse con los demás. Por eso, insiste el Santo Padre, “la libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa”.
Por eso, cuando se niega o limita de manera arbitraria esta libertad, se reduce la visión de la persona humana, y la sociedad se torna injusta, pues ésta no se ajusta a la verdadera naturaleza de los humanos, y entonces se “hace imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana”.
Todos somos ciudadanos del mundo. Aunque no nos toque vivir de cerca estas duras situaciones de intolerancia religiosa, y a pesar de que nuestra Nación tenga también unas fuertes crisis por superar, no podemos permanecer indiferentes. Nos mueve el deseo de compartir nuestra libertad, y el afán solidario nos empuja a no dejar en el olvido a quienes sufren por defender su conciencia.

Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 2 de enero de 2011

¿Condenados a la mediocridad?


Luis-Fernando Valdés

Dejamos el año viejo atrás y quizá no muchos han reparado que en 2010 fueron cambiadas algunas reglas del castellano, y posiblemente estas modificaciones influirán profundamente en nuestra mentalidad. ¿Será un cambio que nos beneficiará o nos perjudicará?
Las 22 academias de la lengua española aprobaron por unanimidad cambios a la ortografía. Recientemente fue publicada la nueva edición de la Ortografía de la lengua española. En su momento, el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, José G. Moreno de Alba, aseguró que “en este nuevo tratado no se modifican las reglas ni se añaden nuevas, sino que se detallan con toda exactitud, con el objeto de facilitar la correcta escritura a los hispanohablantes”.
Sin embargo, sí que hubo cambios. Se eliminaron algunas letras del alfabeto: la che y la doble ele fueron suprimidas formalmente de la tabla del alfabeto, por lo que ahora las letras del abecedario son 27.
 También se cambió el nombre a algunas letras. La i griega se llama ahora ye, con lo que la i latina pasó a denominarse i, mientras a otras letras también se les quitó el “apellido”; ahora la b se llama sólo be y la v sólo uve. Ahora la w se nomina sólo doble uve.
Entre otros cambios más, se eliminó también la tilde (acento gráfico) en la palabra “solo” incluso en casos de posible ambigüedad, como “voy solo al cine”. Además “este” y “esta” se emplearán sin acento, aunque se trate de un adjetivo o de un pronombre (Se habrá fijado Ud que yo, al menos por hoy, continúo acentuando el adverbio “sólo”).
Moreno de Alba afirmó que “si éstas propuestas resultan útiles a algún país, que las tome. Si cree que les complica, que no las tome. No tienen importancia pero marcan la tendencia”.
Pero sus palabras más bien reflejan lo contrario: estos cambios sí que tienen importancia, dado que establecen el rumbo de nuestra lengua escrita. Pero no sólo esto, sino que además indican la tendencia ética de quienes hablamos castellano. Como esto no es tan evidente, intentaré explicarlo.
Las reglas de cualquier género –y no sólo las ortográficas– tienen como finalidad establecer un ideal, al que todos deben aspirar. Como es normal, no todos llegan a esa alta meta, pero el hecho de que ésta exista nos obliga a superarnos y a mejorar.
Cuando la meta es que todos los estudiantes conozcan y empleen las reglas de ortografía, aunque éstas sean complicadas, el resultado será un país más culto, como sucede en las naciones más avanzadas de Europa.
Y lo mismo se puede decir sobre la educación cívica. Cuando la meta es que simplemente no nos matemos unos a otros, el resultado será una ciudadanía poco comprometida con su país. Si el idea se pusiera más arriba, en ser ciudadanos justos, honrados, participativos y solidarios, tendríamos otro México.
En cambio, cuando se suprimen las metas altas, cuando las reglas se limitan a reconocer lo que sucede “de facto”, se institucionaliza la comodidad y se reducen las aspiraciones. Y esta situación, lejos de ayudar a las personas a ser mejores, las mantienen en una especie de mediocridad.
Si aspiramos a lo fácil, ¿cuándo México ganará un Mundial de fútbol?, ¿cuándo los académicos mexicanos ganarán de modo habitual los premios Nobel?, ¿cuándo superaremos la corrupción?, ¿cuándo habrá auténticos héroes que sean una real fuente de inspiración para los demás?
Ojalá un propósito para el 2011 sea mejorar nuestro uso del castellano. Y eso seguramente nos ayudará aspirar a las metas más altas en los demás ámbitos de nuestra vida.

Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com